
Luego de unas semanas totalmente agotadoras, acarreando sillas, levantando mesas, llenado carretillas con arena, limpiando por todos lados, atestiguando un matrimonio que salio estupendo y volviendo a desconfiar en los hombres y en sus pelotudeces del amor eterno, ver a metallica fue la compensación de todo lo anterior...
La previa del lunes fue sólo un pequeño reflejo de lo que sería el martes. A las 9:30 a.m en punto, ya estabamos en cal y canto, llegamos a parque o'higgins y fuimos los primeros en comprarle al tio de la botilleria, empezamos a tomar y entre sueño y exitación, las horas no pasaban nunca..
Como piojos llegamos a hacer la fila, entre juegos, risas, fotos y golpes que nos daban los gigantes (me senti enana toda esa tarde), llegaron las 3 y entramos. El enfermo del seba, como siempre poniendo la nota alta, casi se queda afuera pk no tenia su entrada...finalmente la encontro y pudo entrar y gracias a elvis que lo hizo, ya que me protegio todo el recital de los combos que iban y venian...
Allí, entre una multitud de poleras negras, caras con insolación y cuerpos deshidratados, alusinando con el batero invitado de criminal, supimos que sería una de las mejores tardes de nuestras vidas.
Resumiendo al extremo todo lo que paso después, debo rescatar dos episodios; los fuegos artificiales que me hicieron vibrar hasta la última fibra y las lágrimas que corrían por mi cara y la de mis "rudos" amigos, cuando abrazados, coreabamos "Nothing else matters"...
¡¡¡Grande Metallica ctm!!!
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